En la noche del martes, la provincia de Córdoba fue sacudida por un sismo de 3.9 puntos de magnitud, según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES). El epicentro se localizó en La Falda, a aproximadamente 44 kilómetros de la capital Cordobesa, con una profundidad de 20 kilómetros.
El temblor, que tuvo una intensidad media en localidades como La Falda, Villa Giardino, Valle Hermoso y Huerta Grande, permitió que las personas en reposo pudieran percibir el movimiento y la oscilación de objetos colgantes. En zonas como la Ciudad de Córdoba, Carlos Paz, Colonia Caroya y Jesús María, el sismo se sintió de manera más leve, aunque igualmente fue perceptible para aquellos que se encontraban en reposo.

Según reportes del medio local El Doce TV, algunos residentes de la zona afirmaron haber escuchado un estruendo durante el sismo, descrito como un sonido similar al de un trueno. Este ruido acompañó al movimiento telúrico y fue comentado en las redes sociales por testigos del evento.

Una vecina de Córdoba, Alejandra, describió el sismo como «fuertísimo» y lo comparó con trueno muy largo, que se movieron todas las ventanas parecía que se iban a salir los vidrios,señalando que fue inusualmente prolongado en comparación con temblores anteriores. Afortunadamente, no se reportaron daños de consideración ni heridos como resultado del sismo.
Este evento sísmico se produce apenas dos semanas después de otro temblor de magnitud similar en la misma región de la provincia de Córdoba. Aunque el sismo fue de corta duración, provocó interrupciones en el suministro eléctrico, afectando a algunos barrios de la Ciudad de Córdoba.
A pesar del sobresalto y la sorpresa que generó el sismo entre los habitantes locales, las autoridades no informaron daños importantes ni heridos como consecuencia del evento. Este suceso es un recordatorio de la importancia de estar preparados y seguir las recomendaciones de seguridad en caso de eventos naturales, como los sismos, que pueden ocurrir en cualquier momento. La prevención y la conciencia de los protocolos de seguridad son fundamentales para garantizar la protección y el bienestar de la población ante situaciones de emergencia.