La movilización de gremios contra la reforma laboral estuvo marcada por demoras, cortes totales en el tránsito y momentos de tensión con el operativo de seguridad. Hubo reclamos por el despliegue policial y complicaciones para ingresar a la Plaza Congreso.
La jornada de protesta convocada por distintos gremios frente al Congreso Nacional no estuvo exenta de inconvenientes. Desde las primeras horas del día, un fuerte operativo de seguridad con vallados metálicos y presencia de fuerzas federales generó demoras y malestar entre los manifestantes.
Las columnas sindicales avanzaron por distintas arterias del centro porteño, lo que provocó cortes totales de tránsito y desvíos en el transporte público. En algunos accesos a la Plaza Congreso se registraron empujones y discusiones entre manifestantes y efectivos cuando intentaban reubicarse frente al escenario principal.
Dirigentes sindicales cuestionaron el operativo, al que calificaron de “excesivo” y “provocador”, mientras que desde el Gobierno señalaron que el despliegue respondió a la necesidad de garantizar el orden público.
A pesar de los momentos de tensión, la movilización continuó y culminó con un acto donde se ratificó el rechazo a la reforma laboral y se advirtió sobre la posibilidad de nuevas medidas de fuerza si el proyecto avanza en el Congreso.
La jornada dejó una postal clara: el conflicto entre el Gobierno y el movimiento obrero se profundiza, y el debate por el modelo laboral promete escalar en las próximas semanas.