El fútbol argentino y el mundo del deporte en general se visten de luto tras la triste noticia del fallecimiento de César Luis Menotti, uno de los hombres más importantes en la historia del fútbol argentino.

En ese sentido el rosarino, reconocido por su brillante carrera como entrenador y por ser el artífice de la primera estrella de la Selección Argentina en el Mundial de 1978, nos dejó este domingo a la edad de 85 años, dejando un legado imborrable en el deporte nacional.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) fue la encargada de comunicar la dolorosa noticia a través de sus redes sociales, recordando al ex entrenador de Independiente y de la selección nacional que logró la gesta mundialista en 1978.

Asimismo Menotti había sido internado debido a un cuadro de tromboflebitis, una complicación derivada de su inmovilidad prolongada, que desencadenó en una severa anemia el sábado pasado.

Twiter de la AFA

César Luis Menotti, conocido por su personalidad fuerte y su pasión por el fútbol, era un hombre que solía postergar las visitas al médico hasta el último momento, lo que lamentablemente le llevó a situaciones de salud críticas. En agosto del año pasado, sufrió un accidente en su hogar que le causó una hemorragia interna, y nuevamente, demoró en buscar ayuda médica. Esta vez, su cuadro de anemia lo llevó al hospital, donde permaneció internado para recibir el tratamiento necesario.
Cabe señalar que  Menotti fue una voz destacada en la preservación de los orígenes del fútbol argentino y en la defensa de su esencia lúdica y creativa. Para él, el fútbol no era solo un deporte, sino un hecho cultural y una forma de expresión. Más allá de las tácticas y los títulos, Menotti valoraba la relación afectiva entre el fútbol y la gente, y consideraba que el reconocimiento y el respeto eran más importantes que los logros en sí.

Su capacidad para vincular conceptos con tradiciones, costumbres y ancestros le otorgó el título de maestro en el ambiente futbolístico argentino. Menotti transmitía autoridad con sus palabras y su legado se hilvanaba desde los grandes futbolistas del pasado, como Pedernera, Sívori y Maradona, hasta llegar a los actuales como Messi. Para Menotti, el fútbol argentino había construido una identidad en las décadas pasadas, que trascendía el ámbito deportivo y se convertía en un tejido antropológico digno de ser transmitido de generación en generación.

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