En tan solo cinco meses, el Gobierno ha llevado a cabo acciones que han tenido un impacto devastador en el sistema científico y tecnológico de Argentina. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que había sido degradado a Secretaría, ahora depende de la Jefatura de Gabinete,

En ese marco replicando una medida similar a la tomada por el gobierno de Macri en 2018. En el primer cuatrimestre, apenas se ejecutaron $965 millones de los $79.431 millones en fondos previstos, destinados en su mayoría a gastos de seguridad y servicios, dejando de lado partidas esenciales para la investigación y el desarrollo científico.

Además de la falta de financiamiento, se han producido despidos de personal administrativo y se han recortado las convocatorias a becas y promociones de investigadores de carrera. Varios institutos del Conicet han advertido que podrían dejar de funcionar en un futuro cercano debido a la imposibilidad de afrontar gastos básicos como agua, luz y seguridad. La aprobación de la Ley de Bases tal como está planteada en el Senado podría llevar a la disolución de importantes instituciones como el Banco Nacional de Datos Genéticos, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, o el INTI, entre otros. Instituciones como el Conicet, la Conae, la CNEA y el INTA podrían verse afectadas en su funcionamiento y objetivos.

La elección de Lilia Lemoine, diputada de La Libertad Avanza, como secretaria 1° de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en la Cámara baja ha generado sorpresa y preocupación, dado que ha expresado ideas anticientíficas en el pasado, como afirmar que la Tierra es plana, difundir teorías conspirativas sobre el coronavirus y cuestionar la llegada del hombre a la Luna. Sus declaraciones en redes sociales generaron inquietud en la comunidad científica, especialmente al sugerir que se está desfinanciando la ciencia en Argentina y al poner en duda la continuidad de programas vitales para la investigación y el desarrollo tecnológico del país.

Ante este escenario alarmante, Valeria Levi, vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, expresó su preocupación afirmando que el corte de financiamiento del BID podría significar el fin de la ciencia en Argentina. El desmantelamiento del sistema científico y tecnológico representa un retroceso significativo que pone en riesgo décadas de avances y logros en el campo de la investigación y la innovación en el país. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para proteger y fortalecer el sistema científico y tecnológico argentino, garantizando su continuidad y su contribución al desarrollo y progreso de la sociedad.

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